Aunque se que el destino eres tu... el camino castiga.
Cada dia cae con el mismo peso de una cascada sobre mi cabeza, aplastando cada intento de movimiento, cada posibilidad de avance.
Y es que te extraño, y en mi soledad construi una balsa con madera podrida y pedazos de liana, para asi entrar a este rio que se que me llevara a ti sin importar en cual delta decida navegar, porque se que cada brazo se extiende a ti como mi corazon siempre lo hara.
Y heme aqui, en una balsa a medio construir y construida por nada menos que un amateur. La mitad de mi cuerpo esta empapado, tengo frio, el sol no tiene piedad. Hay momentos en los que la corriente es tremenda y pierdo el agarre, pero lo intento, de verdad que lo intento. Por las noches me pongo de rodillas en la balsa y con mi libreta de apuntes en mano le rezo a todos los dioses que logre encontrar previo a mi viaje. No les pido un milagro porque los milagros son para los devotos, solo pido un poco de paz, pido que el camino a ella deje de ser tan dificil, y lloro, por supuesto que lloro en estos tiempos, porque parece que mi suplica divina no es mas que un capricho infantil para el mundo. Y estando ahi, con los pies frios, la cabeza hecha nudos, cae una lagrima sobre mis manos y se resbala hasta perderse en los rapidos que de momento cruzo. Es entonces cuando me doy cuenta de toda esta primera persona que ha estado presente en casi todo lo que escribo, y el terror de que todo esto ya no sea mi imaginacion ni mi locura me invade, de que todo esto ya no sea ficcion, ni mi rio, ni tu distancia, ni mi pobre balsa, ni el frio.
Para cuando acaban los rapidos se descubre un claro en el denso bosque que antes rodeaba el rio, y te veo ahi parada en frente de mi, sonriendo, agitando los brazos. Y me lleno, me lleno de ese combustible que siempre me llevo a ti. Pero al frente hay dos caminos, el que lleva directo a ti y un segundo que parece rodear por muchos kilometros mas, y ese segundo tiene una corriente impresionante. Me comienza a jalar, a alejarme de ese camino. Acto seguido alcanzo los remos y comienzo a remar hacia tia, dando todo lo que tengo, poniendo toda mi fuerza, exigiendo el maximo de mis musculos para luchar contra ese caudal. Escucho algo tronar y volteo a mi derecha para ver como se rompe mi brazo, continuo con el izquierdo hasta que acabo con el y por ultimo intento usar las piernas, pero ya estaba de mas, la corriente ya me habia arrastrado. Mientras sonreias y agitabas entre a la brecha contraria a ti, cansado, rendido.
Cai de la balsa en ese momento, el agua se arremolino por mi nariz y todas mis lagrimas salaron el rio, no solo por miedo a no llegar a tiempo a ti, sino tambien porque nunca pude hacer nada mas.
Dando vueltas en un caudal increible, con los brazos rotos y el corazon deshecho, con la esperanza huyendo por mis ojos y mi vida quedandose atras agitando los brazos, no pude evitar pensar que no era un barco ni un doctor lo que necesitaba, solo me encantaria que me dieras algo a que aferrarme.

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