Y si te llega el invierno recuerda mi nombre.
Senti el frio de escribir nuevas letras, el miedo de hacerlo. Yo conozco cada palabra a poner en este escrito, pero aun no se que dira.
Llegue a casa un lunes por la noche e hice el pequeño ritual de "bienvenido" que acostumbro; dejar las llaves en el bowl, el abrigo en el sofa, encender las luces y caminar hacia la mesa en donde estan las fotografias, y hablarle a la tuya.
-Hola, ¿crees que estoy loco?
-Para nada amor, solo estas cansado.
-Lo estoy, es tedioso, es injusto... sabes, hoy no saliste de mi mente ni un segundo, cada paso que daba sentia volver a ti, como si volver fuera un acto de decision y no uno de accion. Te busque, te busque en cada rostro y en cada rincon, te busque en la comisura de mis labios y en la piel de entre mis dedos, te busque a un lado de la luna y al frente de un rosal, te imagine a mi lado derrumbado murallas y construyendo puentes. Dime, ¿crees que estoy loco?
-Para nada amor.
Fui a la habitacion y cai en la cama tan duro que rompi una de las patas de la base, pero aun asi me quede dormido de inmediato.
Llegue a casa el miercoles de esa misma semana e hice el ritual que acostumbro; cuando llegue a las fotografias tome la tuya y dije:
-Buenas noches amor, ¿crees que estoy loco?
-Para nada amor, solo estas triste.
-Lo estoy, lo he estado, es fuerte, es agotador... hoy oli tu perfume y recorde el significado de la razon, segui tu escencia hasta donde el horizonte parecia terminar, pero el horizonte nunca termino, como mi caminar hacia ti nunca lo hara. Hoy tambien nevo, y escribi tu nombre en la nieve, tambien lo escribi en un arbol y en cada hoja de papel que encontre, escribi tu nombre en mi pecho y en las alas de un ave, escribi tu nombre en las paredes y en las cenizas, lo dibuje con los dedos en la palma de cada mano que estreche. Dime, por favor dime, ¿crees que estoy loco?
-Para nada amor.
Camine hacia la habitacion y mientras caminaba por el pasillo todas las ventanas se reventaron, los cuadros de la pared cayeron, las puertas azotaron tan fuerte que los oidos se me taparon, voltee a ver si las fotos estaban bien y todas lo estaban, solo que la expresion en tu rostro ahora era diferente, como si hubieras escapado de ti misma. Llegue a la cama (aun rota) y cai rendido. Esa noche soñe que eras un jabon y entre mas te apretaba mas te me escapabas, me decias "te amo" y volabas por los cielos solo para aterrizar en lugares imposibles, soñe que me decias un adios que era mas bien un hasta luego, pero una despedida a fin de cuentas. Para cuando desperte ya no encontraba el umbral que dividia ese sueño de esta realidad.
Llegue a casa el jueves de esa misma mañana e hice el recorrido, esta vez llevaba conmigo litros de sangre que no era la mia y una decena de maletas que no me pertenecian, mis pies temblaban y el techo goteaba sobre mis mejillas; la chaqueta cayo en el piso y las luces no encendieron. Me acerque a tu retrato y lo aprete fuerte contra mi pecho, y pregunte:
-¿Crees que estoy loco?
Pero esta vez no contestaste.

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