La distancia entre el sol y mis manos.

1

Fue hace unos diez años, recuerdo el cuando, pero el como siempre es mas dificil. El hecho es que hace ya diez años que vivo en esta cabaña. Es tranquilo en esta parte del bosque, no hay mucha gente que se pierda en el sendero que conduce a este lugar, lo cual es bueno ya que el roce es una de las razones que me trajo aquí. No, no soy un ermitaño, no en forma al menos.
Bajo al pueblo unas dos veces por semana a comprar abarrotes y sonrio a la gente con la que me cruzo, soy el mejor yo que me permito ser en sociedad.
La gente del pueblo piensa que estoy loco, lo cual me da la certeza de que no lo estoy ya que yo pienso lo mismo. De mi familia no se mucho, ademas de que aun viven en Mexico. Yo hui de ahi, de ese caos, de esos gigantes que se dedicaban a aplastar los sueños. La soledad, si hay algo que ofrece, es una amplia gama de sueños.

Si bien es cierto que hui en parte por miedo al roce diario con la gente y su felicidad, todo esto va mas alla de eso. Siempre tuve en la cabeza la idea del suicidio mientras convivia con la gente de verdad, ya saben, esa gente que va a trabajar de traje, comen comida rapida, tienen una acogedora casa con pinturas de frutas en las paredes, se casan por inercia y aman por temor. Yo por supuesto palidecia ante ellos, no podia seguir su ritmo y ello me llevaba a sentirme menos, yo que lloro cuando veo el rey leon, yo que hoy en dia visto mas pijamas que ropa casual, yo que me enamore. Y opuesto a ellos lo hice por amor, del sincero en verdad, ese que te hace suspirar y que te tiene flotando como un fantasma por la vida.
Sofia, su nombre aun resuena a través de cada nervio de mi cuerpo. Lo que ella y yo teniamos iba mucho mas alla de un amor convencional, no eramos la pareja perfecta por supuesto, pero eramos felices, aun cuando peleabamos, aun cuando llorabamos. Entendi que la amaba mas alla de la vida cuando, por alguna tonteria seguramente, entramos a lo que yo describiria como la pelea del siglo. Sus argumentos eran pobres y los mios estupidos, sus reclamos vacios y los mios ponzoña, pero fue en ese momento cuando lo note, note que odiaba cada palabra que decia y podia ver que ella odiaba cada una de las mias, aun asi, detras de las palabras se encontraba una mirada, una de complicidad, una de entendimiento, pero oculto, como si no quisieramos que el otro se percatara. No recuerdo como termino la discusion y mucho menos quien se considero el ganador, lo que recuerdo es que fue aquella vez cuando entendi que el amor no es solo flores y cafe con dos de azucar, tambien existen tormentas y cadaveres. Entendi que el verdadero amor solo se puede clamar cuando te das cuenta de que en ella hay muchas cosas que odias, y aun asi la amas.

2

Regrese a casa un lunes por la tarde, era un edificio de ocho pisos, yo vivia en el ultimo piso junto a Sofia. Sofia, ella era mi vida, mi razon para levantarme cada dia en la mañana y soportar toda la mierda que el mundo lanzaba dia a dia.
La conoci cuando era aun adolescente y desde ese dia mi mundo se definio.

Cuando me acerque ese dia al edificio note que habia dos patrullas estacionadas frente a el, no me parecio extraño ya que esa imagen se repetia seguido. Al parecer la vecina del cuarto piso era golpeada por su marido y ella llamaba a la policia cada que sucedia, solo para arrepentirse cuando la policia llegaba y decirles que habia sido un error, que en realidad habia tropezado y se habia golpeado, o algun estupidez del estilo.
Subi hasta mi piso por las escaleras porque el elevador estaba parado. Cuando llegue y abri la puerta de las escaleras vi el flash de una camara, mi puerta estaba abierta y dentro se paseaban policias y civiles que despues descubri eran forenses. Mi corazon se acelero y corri hacia adentro esperando lo peor. Por mi mente pasaron imagenes de Sofia tirada en el piso con una bala en el pecho, Sofia en la bañera con las venas cortadas de tajo, Sofia en en la cocina con la cabeza ensangrentada, Sofia, Sofia.
Empuje a todas esas bestias fuera de mi camino y fue cuando lo vi: cenizas esparcidas en el sillon que sofia y yo habiamos construido juntos, en el techo un halo negro y en el suelo un par de suelas derretidas. Era Sofia. Eran las cenizas de Sofia.
La policia recibio una llamada del piso de abajo diciendo que se escucho un fuerte grito en el departamento de arriba. Para cuando llegaron encontraron mas o menos la misma escena que encontre yo, un sofa frio cubierto de cenizas, un halo negro que hasta hoy caza mis pesadillas, y las suelas derretidas.
Los forenses lo describieron como combustion espontanea. Un evento en el que un cuerpo cualquiera se inmola de manera inmediata y a temperaturas elevadas,  sin ninguna razon aparente, sin catalizadores, sin ignicion.Algo increible, inexplicable, fantasioso hasta un grado casi ridiculo.

Y ahi estaba yo, y Sofia habia desaparecido, sin previo aviso, sin decir adios, mi mundo colapso en cuestion de segundos y toda esa gente seguia ahi, inhalando y exhalando y con ello aspirando sus cenizas y haciendolas volar. Eran monstruos, habian venido a llevarsela. Ella ya no estaba, ella que me besaba al despertar, ella que desayunaba a mi lado, ella que iluminaba el cuarto al entrar, ella que olia a flores, ella que me hacia feliz, ella, Sofia.

3

Eso fue hace diez años, despues de eso vendi el departamento y todas mis posesiones y me mude a un pequeño pueblo en Japon, no le avise a nadie y lo unico que lleve conmigo fueron unas cuantas mudas de ropa, el sillon en donde Sofia desaparecio y una enorme cicatriz en el corazon.
Ahora vivo aqui, solo. Despierto y transito el dia con pesadez, mi mundo se esfumo ese dia junto a Sofia y desde entonces no tengo nada a que aferrarme. Me alimento con comida congelada y camino todos los dias por horas en el bosque. Caminatas largas, dolorosas, como todo lo que me acecha desde hace diez años, cuando todo valia la pena. Despues de cada caminata regreso a casa, me calzo mis zapatos favoritos y me siento en el sillon que Sofia y yo construimos juntos, esperando pacientemente...

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