Saudade.
"Saudade: expresa un sentimiento afectivo primario, proximo a la melancolia, estimulado por la distancia temporal o espacial de algo amado y que implica el deseo de resolver esa distancia. A menudo concentra el conocimiento reprimido de saber que aquello que se extraña quizas nunca volvera".
Quisiera saber de que color crecería una rosa si naciera de mi corazón, si absorbería mi alma o mostraría mis demonios; alzar la vista y olvidar la gravedad del piso, que nada me mantenga anclado a este lugar; dejar de ser yo el que sale lastimado y por una vez poder sonreír sin miedo a que el corazón escape por mi boca; quisiera poder escribir todo esto y lograrlo sin poner un solo reclamo, pero eso nulificaria el amor. Ese amor que un dia se jura y al siguiente se escapa, ese amor que no se escurrió de entre mis manos porque tenía las manos perfectamente selladas, pero se evaporó al calor de un mundo que no se ha cansado de poner grilletes en mis pies. ¿Y cómo es posible? Nunca nadie me dijo que esto último podía suceder, porque miré la hora en el enorme reloj de pared y cuando volví te había perdido.
Quisiera que la gente tomara conciencia de las promesas y evitara lanzarlas al aire como si fueran cualquier cosa, quisiera que sus promesas hubieran durado más que ella entre mis manos. Quisiera saber cómo lidiar con un rompecabezas que no se parece en nada a la imagen de la caja, y que además, viene de fábrica con piezas de menos. Entender que hay un abismo entre mis sueños y tus realidades, volver el tiempo y comerme palabras que nunca debieron salir, volcar el recipiente que me contiene y derramarme lejos de mi mismo, olvidarme de mi para así no pensar en ti, para así no pensar en nosotros.
Me encantaría decir que he crecido y que hoy no necesito más que de mi para ser feliz, y ser feliz, aún cuando eso significara dejar de amarla, dejar de elegir amarla. Pero amarte se presenta en frente mío junto a la felicidad y amarte siempre luce mejor, siempre huele mejor, carajo. Quisiera no derramar ni una sola lagrima en este escrito en pos de creerme que esto no es una despedida, quisera que esto no fuera una despedida.
Quisiera que la gente tomara conciencia de las promesas y evitara lanzarlas al aire como si fueran cualquier cosa, quisiera que sus promesas hubieran durado más que ella entre mis manos. Quisiera saber cómo lidiar con un rompecabezas que no se parece en nada a la imagen de la caja, y que además, viene de fábrica con piezas de menos. Entender que hay un abismo entre mis sueños y tus realidades, volver el tiempo y comerme palabras que nunca debieron salir, volcar el recipiente que me contiene y derramarme lejos de mi mismo, olvidarme de mi para así no pensar en ti, para así no pensar en nosotros.
Me encantaría decir que he crecido y que hoy no necesito más que de mi para ser feliz, y ser feliz, aún cuando eso significara dejar de amarla, dejar de elegir amarla. Pero amarte se presenta en frente mío junto a la felicidad y amarte siempre luce mejor, siempre huele mejor, carajo. Quisiera no derramar ni una sola lagrima en este escrito en pos de creerme que esto no es una despedida, quisera que esto no fuera una despedida.
Y es que no es la gente que se va cuando las cosas se ponen mal la que lástima, no, es la gente que se queda prolongando la ilusión y haciéndote creer que todo estará bien, cuando ya nada está bien, y al final se van, dejando un vacío aun más grande, porque de hecho se hicieron de un espacio más grande en ti, un abismo. A veces pienso en un mundo en el que ella desaparece para así creer que aún tengo remedio, y lo saboreo, pero no lo digiero, nunca digiero la idea de su desaparición. Y su desaparición tomó a todos mis demonios por sorpresa y los golpeó, y los humilló, tomando el lugar de todo aquello que representaban. A veces ella ya no es lo primero en mi mente y a veces ya no es lo último, porque a veces es toda mi mente. Y me derrito y me congelo en su nombre, me sublimo de esa frialdad que me ofreció como un "hasta luego", y me quedo como fiera lamiendo mis heridas.
La verdad es que estoy destrozado, vaya novedad ¿cierto?. Pues eso, y que hoy descubrí que una rosa nunca brotaría de mi corazón, porque para ello aún tendria que tener uno. Y desaparezco, por ti desaparezco. Por eso desaparezco. Pero sé que no notarás las marcas, ni el camino rojo que lleva hasta donde solía estar. Tu estás ocupada, y yo... yo ya perdí todo lo que podía perder. Digo adiós, como alguna vez dije hola, con temor.

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