Con la luz siempre encendida...
Intentare ser breve esta vez. Intentare convencerlos de que todo lo antes dicho es verdad, que ya estoy mejor, que el dolor de los dolores ya se me resbala. Intentare convencerlos de que ya no me interesa volver a tenerla a un lado mio, ni vivir mi vida a su lado, ni besarla en los dias de lluvia. ¿Pero quien me convence a mi? Dios sabe que yo no puedo, no puedo ni con el peso de su ausencia, no puedo ni con la ilusion de su regreso. Y su regreso. Me encantaria llamarla y pedirlo, llamarla y decirlo, pero mi lengua es ya en su mayoria tejido cicatrizado producto de mi silencio, de mi cobardia quizas. Y quizas no es su regreso lo que deseo, sino que nunca hubiera partido.
No, hoy no intentare convencerlos. Con motivo de estos dias de fiesta me regalare la verdad. Y la verdad es que hace mucho que mi nombre no suena igual de bien, desde que ella dejo de decirlo; la verdad es que no hay un dia en el que la tormenta de su nombre no venga a mi mente y me recuerde que en sus manos yo podia ser mucho y a solas apenas y puedo ser, ahora por fin entiendo porque las tormentas llevan nombres de personas; la verdad es que cuando me logro concentrar lo suficiente como para pensar en otra cosa que no sea ella termino extrañando su recuerdo y la busco en el atico de este edificio que construimos, y la busco debajo de la cama y la busco entre las sabanas y carajo, la llevo buscando todo este tiempo. Y con toda seguridad me he vuelto repetitivo, pero asi es el dolor, asi es la ausencia.
Desde aqui susurro su nombre, porque mi voz ya se acabo. Hasta ella estiro mis vinculos, los que me conectaban con todo el mundo, estiro cada uno a su corazon. Con la intencion de que todo este amor que aqui rebosa no se pierda en el aire, ni se filtre al subsuelo. Con la intencion de crear un camino de regreso, por si algun dia regresa...

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