Del cielo al suelo, del suelo al carbon.
Alzo la mirada y busco en el cielo un poco de cordura en ese perpetuo azul que domina esta platea, pero hoy no encuentro mas que agua y rayos, desbordandose sobre mi con un caudal rencoroso, y yo sonrio, porque mi padre me enseño a sonreir.
Para cuando me cae el primer rayo mi sonrisa ya empezaba a parecer fingida, y con el destello y el calambre mi mente evoca ecos de dias en los que la vida parecia mas sencilla, en donde mis pies eran agiles y mi amor inmaduro, enamorandome del mundo y tropezando con mi propia inercia, momentos felices. Recobro el conocimiento justo cuando el trueno calla y la sonrisa antes fingida ahora se postra en mi acto seguido del shock electrico. Estiro los dedos, sacudo la cabeza, remuevo un poco la ropa carbonizada y me quedo totalmente quieto, porque un rayo no cae en el mismo lugar... no termino de completar la idea cuando el segundo rayo cae sobre mi. Esta vez punza y quema y desgarra y destroza, esta vez me llega el olor del pelo quemado y ya no distingo si es el sabor a sangre o el olor lo que me provoca el asco que me recorre. Esta vez mi mente, como siempre traicionera, me lleva a la perdida, a mi primer materia reprobada, mi ultimo juego de baseball perdido, mi primer "te amo" seguido de una carcajada, mi primer año nuevo sin mi abuelo, mi ultima oportunidad de hacer maletas y poner los pies en friccion, huir de este llano, dejar de ser tierra alta, u objeto contundente, lo que sea, esa ultima oportunidad.
Recobro el conocimiento y mi primera accion es ver el reloj, 6:57 p.m., aun falta un poco. Cuando bajo el brazo y enfoco la mirada al frente noto que la lluvia disminuye, resoplo y con pericia remuevo todo el cabello y pelo quemado de mi cuerpo, doblo las rodillas comprobando que aun son articuladas y me siento en posicion de loto en el mismo preciso lugar en donde dos rayos me alcanzaron, mis ropas hechas jirones y mi sonrisa despampanante, miro el reloj una vez mas y antes de alcanzar a entender lo que este me decia me alcanza el tercer rayo. Pero mi cuerpo ya esta entumido y cansado, como si de alguna forma evitara el dolor pretendiendo que ya no esta, y pienso en que esto ya es ridiculo, tres rayos en el mismo lugar es un capricho que no entiendo, esta vez mi mente no se va, sino que se activa como intentando poder mas que la situacion. Y pienso en mi, y en que carajos sigo haciendo sentado aqui, pienso en si un paraguas me hubiera hecho mas propenso a toda esta ridiculez o al contrario, el mundo se hubiera reido de mi ingenuidad y me hubiera perdonado, pienso en que hace mucho frio y hubiera estado mejor el abrigo negro en vez de este sweater gris. Abro los ojos y el reloj sigue justo en frente 6:59 p.m., para ese momento mi ropa ya estaba hecha totalmente carbon y el viento ya no soplaba tan fuerte. Pienso otra vez en que demonios hago ahi. Entonces escucho pasos detras de mi, acto seguido escucho una voz dulce, calmada, familiar, me dice "perdon, ¿hace mucho que esperas?" Y entoces ni mis pies agiles, ni el baseball, ni el olor a pelo quemado, ni los truenos, ni los rayos importan. Me levanto de un salto, me sacudo el cuerpo, tomo sus cachetes y le doy un beso.
- Para nada, si acaso cinco minutos.

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