Quisiera maniobrar por el espacio que me separa de tus labios y convertirme en una constante en ellos, dejar atrás todas las caídas, comenzar a secar todas las lágrimas. Quisiera pesar menos en el aire para así flotar a tu lado, olvidar el peso de la vida y reconocer solo el calor de tu respiración. Quisiera ser un río que limpie el camino que recorras, que destruya los obstáculos que quizás yo mismo creé, que mejore los pasos que yo deseé. Quisiera amarte por siempre y no preocuparme más de pasar frío cuando el sol se oculte, de no sufrir cada noche que paso lejos de ti, despertar todos los días al ver el destello de tu cabello contra el sol.
Quisiera sanar estas heridas.
Ser tu mago, hacerte magia.
Quisiera ser una flor en tu tocador, y nunca, nunca marchitarme.
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