La mecánica de un cuerpo sin sangre.
Cuando corto ya no sangro, por alguna razón ya no sangro, en cambio, solo queda un hueco blanco, tejido y grasa supongo. A lo que me he reducido.
No lo entiendo, no ya no lo entiendo, ¿En dónde quedó el motivo de todo esto? Quiero despertar de una buena vez, porque no importa cuánto corte, no importa cuánto golpeé, no importa cuánto apriete, ya nada de esto duele, miren, ya no me duele, y puedo arrancar, o quemar, o desgarrar, pero ya no me duele, mira, ya no me duele.
Poco a poco crecen las hormigas que viven en mi cama, creo que se alimentan de los restos de mi alma, fragmentos pequeños o grandes, a ellas les da igual, pueden con tres veces su peso en alma. Me están robando, despojando, de la sanidad o lo que sea que vivía en mi mente. Ayer hablé con una de ellas, sí, hablan, y me preguntó por ella, la muy bastarda lo hizo, a conciencia, a sabiendas de que se desprendería un enorme fragmento, solo para salir corriendo con el, con diez veces su peso.
Quizás es porque no tengo muchas personas con quien hablar. Creo que ya todos se cansaron de mi asunto, de mi "El dolor esto y el dolor aquello", "La pérdida se siente aquí y se vive acá", ya, vaya, que yo lo entiendo, pero es lo que hay, lo único que queda.
En otro tema no relacionado, como todo lo anterior supongo, anoche noté que mi ventilador hacía demasiado ruido, así que hoy, a primera hora, conseguí un poco de aceite para lubricar el motor, y justo ahora, mientras escribo esto, el ventilador no hace ni un solo ruido. Y yo, no sé, me gustaría que todo fuera tan fácil como eso.

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