Enûma elish



¿Alguna vez han despertando de un larga siesta con la decisión absoluta de dar un giro completo a su vida, dejando atrás los tormentos, las traiciones; y en el ímpetu de lograr este nuevo cambio, con la fuerza de la decisión post-siesta se han excedido y la inercia ha llevado el giro que estaba destinado a ser de ciento ochenta grados a un lastimero giro de trescientos sesenta, dejándolos no solo en el mismo lugar, sino que agotados también? ¿No? ¿En verdad? Claro. Yo tampoco.


Si ustedes nunca han tenido a una hermosa mujer, que les cocine hot cakes en forma de corazón, que les confiese al oído que son el amor de su vida, que por las noches los empuje a la orilla de la cama y les robe las cobijas, que en la regadera les talle la espalda hasta esos lugares humanamente imposibles de alcanzar, que monte en su espalda y les grite “¡arre!” mientras ríe como una niña, que no esté dispuesta a soltar su mano por nada del mundo, que en cada beso les robe el aliento, que en cada “hasta luego” les robe las ganas, que los mire a los ojos y no aleje la mirada al divisar a sus demonios, que los ame, que lo haga a conciencia.

Bueno, si no la han tenido entonces no tengo más que envidia hacia ustedes, porque entonces no conocen el horrible sabor de hot cakes para uno, no conocen la presión del silencio absoluto, no entienden la soledad de estirar por completo brazos y piernas en una cama matrimonial, mucho menos la desesperación de vivir con la espalda intacta; no conocen el peso aplastante de no jugar con ella en su espalda, de gritarse “¡arre!” a uno mismo para intentar huir de la vida, la inutilidad de unas manos que no tienen nada que sostener, lo asfixiante del oxígeno que no emana de su aliento; desconocen lo desgarrador de un adiós, y tampoco tienen idea del fastidio de tener a sus demonios preguntando día y noche -¿Jair, que fue de aquella pequeña chica de piel lechosa que nos aguantaba la mirada, la que dominaba tus tristezas? Bueno, la extrañamos.-, no pueden imaginarse la ironía de que sea la conciencia del amor que le tienen la causante de perder la conciencia del amor que se llevó.

¿Ustedes alguna vez han entrado a la mitad de la noche al baño, sin prender ni una sola luz a excepción de la del espejo, y parados frente a él han dicho su nombre tres veces con la esperanza de que aparezca? ¿No? ¿En verdad? Bien. Eso está bien. Eso está muy bien.


(08/03/2015)

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