Al mejor impostor.



Te prometo las 7 de la mañana sin desayunos, sin un mensaje mío, un cumpleaños sin regalos, una tarde sin abrazos, una caricia con el dorso de la mano.

Te ofrezco un medio día sin almuerzo, sin caminatas de la mano, sin poemas cursis, sin planes de un mañana.

Te prometo las 3 de la tarde con mi ausencia en tu mesa, ni una sola llamada, rechazando las tuyas por deporte, tomando una cerveza lo suficientemente cerca de ti para que duela, pero no lo suficiente como para encontrarte.

Te ofrezco una puesta de sol a tu lado, pero solo a tu lado, nunca contigo, ensimismado en un libro viejo que probablemente ya he leído, tarareando una canción que probablemente no existe.

Te prometo las 8 de la noche con cena en el sofá, sin velas aromáticas ni música especial, haciendo todo lo posible para que te des cuenta de que sólo estoy haciendo tiempo para que llegue la hora de ver a mis amigos, donde no estarás invitada, y con toda seguridad tampoco serás extrañada.

Te ofrezco una madrugada sin mi cabello en tu almohada, sin mi loción en tus sábanas, con un mensaje que diga “Ojalá estuvieras aquí” pero sólo por haberme confundido de destinatario, un invierno frío, un “también te quiero”, pero nunca un “te quiero”.

Te ofrezco un beso con los ojos abiertos, y sexo con los ojos vendados.

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